Explicación de la obra Cambell’s Soup Cans

Dentro de la gran variedad de obras que nos dejó el legado de Warhol, sin duda una de las más reconocidas – y más cuestionadas – es la de las icónicas latas de sopa Campbell.

Esta es en realidad una serie de 32 lienzos, realizadas con pintura polimérica. Cada uno de estos representaba una de las variantes de sopas que llegaron a venderse originarias de dicha compañía. 

Se lo que muchos se están cuestionando: ¿Por qué retratar latas de sopa? ¿Cuál es la finalidad? Aumque parezca una obra sin intención ni sentido, la realidad es que esta serie de lienzos pretende exponer muchas ideas y aspectos de la vida de Warhol. 

Una de las características principales del Pop Art, corriente de la que Warhol fue uno de los principales exponentes, es la apropiación de fenómenos culturales  y representación de lo corriente y vulgar en el consumo cotidiano, ya fuera como forma de protesta o simple representación. 

Siendo Warhol un reconocido publicista además de artista, no es de extrañar que decidiera utilizar a esta marca. Las latas de sopa Campbell son una de las imágenes más reconocidas por cualquier americano, algo que la mayoría de los ciudadanos consumía y tenía en su casa. Para comprender el por qué de la obra es necesario considerar el contexto americano dentro del que Warhol vivía en esos momentos donde el consumismo estaba en auge. 

El envase es presentado de manera que sea bien visible el logotipo de la empresa. La obra sugiere una representación banal y cotidiana del estado americano. La apariencia similar al dibujo de reproducciones publicitarias pretenden provocar e incluso ridiculizar a la sociedad de consumo americana. 

Esta obra fue criticada duramente por otros artistas que alegaban que algo tan ordinario como una lata de sopa no podía ser considerado una obra de arte. Pero justo en eso recaía el pensamiento de Warhol, en buscar el arte hasta en las cosas cotidianas, en tomar un símbolo reconocible para todos y darle un nuevo significado. Estas latas han sido reproducidas en distintas formas y estilos, demostrando que Warhol tenía razón en algo: lo cotidiano puede volverse arte.