Pop Art

Surge como respuesta al Expresionismo Abstracto. Nació además como intento de hacer un arte que tomara en cuenta el universo de símbolos y temas de interés masivo a los cuales la élite cultural parecía dar la espalda y negar su penetración en el imaginario colectivo.

El pop art expresaba que los objetos de la cultura de masas podían contener elementos de belleza, y no solamente las de la Antigüedad. Claro que esto no dejaba de ser también una provocación para el entorno intelectual, aspecto que los artistas pop aprovechan muy bien a su favor  a través de recreaciones de obras famosas adaptadas a la corriente moderna. 

Algunas de las características más relevantes de esta corriente incluyen la descontextualización de elementos, que consistía en intervenirlos y transformarlos en una obra o nueva obra. Algo semejante a lo que se hacía en el dadaísmo. Entre sus características visuales destacan la utilización de colores vibrantes en contraste, el uso de símbolos emblemáticos de la cultura popular y el uso de distintas técnicas más allá de la pintura como la serigrafía.

Los artistas pop tenían claro que la ironía les permitía hacer ver que el materialismo y la vulgaridad participaban del orden cultural de las sociedades, y que los iconos populares modernos tenían la misma validez que los pasados.